sábado 18 de octubre de 2008

De autobuses y demás medios de transporte

- ¿A qué hora pasa el bus?
- El panel informativo digital controlado por GPS
dice que el bus está a 2 minutos y 18 segundos de aquí. 17, 16...
- ¿Me da tiempo a fumarme un cigarro?
- 12, 11, 10...

Los finlandeses se mueven. Y no me refiero sólo a que huyan de algo (es sorprendente ver la cantidad de gente que hace footing por aquí, parece que corren escapando de algún terrible suceso que les sobreviene, ¡Maldita sea! ¿Qué saben ellos que no sepamos nosotros?). Me refiero a que los finlandeses, como el resto del mundo supongo, necesitan de medios de transporte con los que ir de un sitio a otro.

Y como aquí no llega la línea 3 del metro, pues el bus es el rey de todo este tinglado. Aquí la frecuencia de autobuses es de aproximadamente 20 minutos, y lo que más llama la atención es que son extremadamente puntuales, tanto en la llegada como en la salida. Si marca en el horario que el bus llega a tu parada a las 12:15h. ten por seguro que si llegas a las 12:16h. lo has perdido.

Pero probablemente lo que más mola de este medio de transporte es el hecho de que te da la oportunidad de convertirte en algo así como un agente de la C.I.A. que usa su tarjeta de acceso para acceder a la zona de acceso restringido donde no puede acceder nadie que no esté autorizado a hacerlo. Se me va la pinza.

Aquí el bus es un poco caro, unos 2,90€ por viaje, así que resulta más rentable adquirir un bono mensual, por algo así como 54€ (45€ si tienes un falso carnet de estudiante) que no es otra cosa que una tarjeta que por un lado es de plástico como cualquier tarjeta, pero que por el otro es de una superficie tipo metálica (en realidad parece papel albal, pero queda muy cutre si lo digo así) y que sirve para ticar en el bus cuando te montas. El tema es que para ticar lo que hay que hacer es simplemente acercar la tarjeta a un lector, que en realidad no es más que una superficie lisa con lucecitas que se encienden cuando reconoce la tarjeta. Vamos, como cualquier agente de la C.I.A. entrando en zona restringida (ahora entendéis mis idas de olla). Pero por si eso resultara poco molón, resulta que ni siquiera tienes que sacar la tarjeta del sitio donde la tengas guardada, basta con acercarla aún dentro del bolso, bolsillo u orificio corporal donde te guste guardarla. ¿A que es guay...?

Pero si pasas de bono mensual siempre te quedan los medios tradicionales de pago de cualquier autobús: o sea, metálico o... ¡tarjeta de crédito! Sí, aquí cada bus viene equipado con su terminal de pago para que pases la mastercard o la visa sin ningún problema. Nos llevan años de ventaja. Me pregunto si en realidad no aceptarán también cheques al portador...

Como nota de agradecimiento que nunca leerán, así que en realidad podría ahorrármela, pero ya que he empezado a escribir, pues termino, cabe destacar que los conductores son sorprendentemente amables. No sólo porque te informen sin ningún problema sobre si este autobús va a tal dirección o si es mejor que cojáis otro (sin prisas, dedicando el tiempo que necesites), sino porque dan las gracias, una por una, a todas las personas que entran en el bus y tican con la tarjeta superguay. Además, aquí se usa la puerta delantera también para descender y te abren aquella de la que estés más cerca. El tema de que usan el iPod con sus auriculares puestos mientras conducen es ya otro tema, pero bueno, nadie es perfecto...

Si resulta que tienes la suerte de tener coche, y por lo tanto no tienes que coger el bus ni por consiguiente tienes la oportunidad de utilizar la tarjeta supermolona, debes saber que aquí se circula con las luces encendidas todo el día, sea la hora que sea y haya la luz que haya. Además los límites de velocidad se respetan sorprendentemente a rajatabla. No hay mucho tráfico, al menos por la zona de Jyväskylä, (imaginamos que Helsinki tendrá más), así que resulta usual encontrar calles desiertas de coches y reconfortante el saber que aquí no pillan caravanas (¡ay!, A8, cuánto te echo de menos...)

Si no tienes coche, y no te gusta el bus, te quedan dos opciones: una es ir a patita, que con el frío que hace significa ir corriendo para no morir de hipotermia (de hecho cada vez que vamos andando parece que llegamos tarde al sitio al que sea que vayamos...) La otra opción es la bicicleta. Es tremendamente popular, y existen aparcamientos por toda la ciudad dedicados a este medio de transporte, por lo que puedes ir a cualquier punto. Seguimos con la duda, eso sí, de si coger una bicicleta sin candar es tomarla prestada o robar directamente (bueno, robar tampoco, que luego se devuelve) pero sí que existe ese concepto de "usurpación transitoria de la propiedad privada sin perjuicio para el titular" (me gustaba Ally McBeal, ¿qué pasa?) que no terminamos de entender...

Por cierto, nota aclaratoria sobre el orden de prioridad de los elementos de circulación en Finlandia: autobús, coche privado, bicicleta y por último peatón... Así que cuidado con los coches al cruzar, con el bus al esperar en la parada muy cerca del bordillo, con las bicicletas cuando vayas por la acera... Mira, ten cuidado en general y estarás seguro. Eso sí, ni se te ocurra cruzar con el semáforo en rojo y mucho menos por una zona sin semáforo o paso de peatones... multa...

Así que mientras sigamos aquí nos seguiremos moviendo, para no morir congelados y eso...

Nos quedan 41 días en Jyväskylä.