jueves 23 de octubre de 2008

De hormonas y cremas anti edad

- ¿Qué tal te fue anoche con Petra, la rubia del tercero?
- Mejor no preguntes...
- ¿Tan mal te fue?
- Es que ni es rubia, ni vive en el tercero, ni se llama Petra...
- ¿Y cómo se llama?
- Peter...

Esto se pone al rojo vivo. Sube la temperatura en el blog al igual que sube la temperatura aquí en Finlandia... (mentira cochina, aquí cada día hace más frío, pero de ilusión también se vive).

Por petición expresa de mis travelmates (Miss Anger, en cambio, no está de acuerdo) voy a hablar de lo que se cuece en el caldo de cultivo que es una zona de residencias llenas de jóvenes con las hormonas disparadas y lejos de la supervisión de novias/novios/amigos que te paren los pies...

Pasemos a la acción e imaginemos el siguiente escenario: chicos, chicas, alcohol, música, alcohol, más chicos, más chicas, cerveza, más alcohol, francesas, franceses, alcohol... Bueno, ¿hace falta que siga?

Las relaciones "de verano", que son de la especie que se puede criar aquí, en un entorno en el que el más afortunado pasa nueve meses, y el que menos dos, marcan el devenir de los habitantes de Myllyjärvi. El amor surge en cada esquina, o al menos lo intenta, y a veces, como es natural se da de morros contra la realidad.

Un chico deja a su novia por una chica que ha conocido aquí, que vive en un país en el que él no vive, pero por la cual está dispuesto a dejarlo todo. Otra chica pasa la noche en la habitación de un chico pero ninguno está dispuesto a reconocerlo. Un chico pasa tiempo con una chica cuyo novio está a punto de venir hasta aquí a visitarla desde las lejanas tierras de ¡España!. Miradas cómplices, sonrisas pícaras, arrumacos incómodos pero efectivos... ¡Qué bonito es el amor! Hasta que te toca a tí...

Aquí la peña no se corta un pelo. El francés medio (digo lo de medio por la estatura) fija su objetivo y entra a matar: "Tengo novio", "No importa, no soy celoso". Las francesas, por su parte, prefieren la técnica del "ven pa'cá y deja que me restriegue..." ¡Hay que ver qué ardientes son los del país vecino! Ahora entiendo por qué quemaban camiones en la frontera...

Pero más allá del simple rollo (¿alguien cree duradera una relación entre extranjeros muy extranjeros que se conocen en un ambiente de botellón permanente?) existe la vertiente del "ya que estamos, disfrutamos". Y bien pensado, ¿qué hay de malo en eso? Para los que no buscamos este tipo de ocio nos queda el ocio tomatero de cotillear sobre quién se ha liado con quién y por cuánto tiempo. En el fondo somos unas porteras, lo llevamos en la sangre, pero bueno, mejor esto que no andar drogándonos por ahí, ¿no?

Pero si finalmente caes en la tentación y decides entrar al trapo, o a lo que sea, debes tener en cuenta un detalle que nos está costando asimilar, por aquello de que resulta increíble que sea cierto, y es que en Europa se envejece muy mal. Y por muy mal quiero decir terriblemente mal. Nos hemos llevado una sorpresa tras otra, sobre todo en cumpleaños, al conocer la auténtica edad de algunas de las personas que nos rodean. ¿He dicho algunas? Quería decir todas. Por simplificar, diremos que para "averiguar" los años que tiene alguien le tienes que mirar a la cara, deducir como deducirías allí, y después quitar entre cinco y ocho años menos. No falla. Así que cuidado cuando pienses: "¡Uhm! No me importaría pasar la noche con esa..." Porque lo más probable es que "esa" a la que echas más o menos tus años acabe de conseguir la edad para poder conducir. ¡Qué decepción! Soy un asaltacunas...

Nos quedan 36 días en Jyväskylä.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Oh si nena!! Aprieta ese culito, que sabes que te estamos mirando y te gusta!!!
Son típicas cosas que puedes oir decir a dos españoles a unas francesas.
O por ejemplo leer en las hojas de apuntarse para la lavadora cosas como: ¡Cómeme toda la polla y trágatelo todo, nena!
La verdad es que hay gente que no se dónde se ha dejado la educacación! Si es que alguna vez la han tenido.
Luego dicen que si tenemos mala fama, que si...
Es que con peña como esta normal que haya tias que no quieran saber nada de los hombres!

Buen tema Alain.