- Así que a Finlandia te vas a trabajar, ¿no?
- Sí, un par de meses currando fuera.
- La experiencia valdrá la pena.
- Supongo...
- Pero allí creo que madrugan mucho...
- ¡Eh! Que yo voy a trabajar, no a que me exploten.
Habiendo leído las entradas anteriores a esta, cualquiera podría haber imaginado que hemos venido a Finlandia a pasar un par de meses de vacaciones a gastos pagados, pero nada más lejos de la realidad... (vaya, ni yo me lo creo...)
El auténtico motivo de nuestra estancia en este lejano país no es otro que el de intercambiar experiencias con otras formas de enfocar el trabajo. Abrir nuevos caminos.
Antecedentes: Nos encontramos en una fase de pre-creación o re-lanzamiento de nues-tras empresas. Gracias al apoyo del programa Leonardo DaVinci y la gente del centro Urratsbat de Erandio (con Maite Llorente a la cabeza) nos hemos embarcado en una experiencia que, tras trece días, parece que sí que va a ser inolvidable (por una vez la publicidad no miente...)
Con nuestros respectivos proyectos bajo el brazo, y tras haber sido captados de las más surrealistas maneras (increíble pero cierto, hay plazas vacantes para este tipo de iniciativas), nos montamos en un avión para tratar de perfilar y mejorar nuestras ideas. El objetivo final es perfeccionar lo que se supone que sabemos hacer para, de cara a enfrentarnos con el mundo laboral real, tener un arma más afilada con la que partir un mejor trozo de la tarta del mercado (¡Madre mía!, las metáforas ya no tienen secretos para mí, estoy emocionado...)
Y tras esta breve explicación, vamos al grano. Estamos adheridos a un centro de Formación Profesional (o equivalente) llamado Mediapaja (sé lo que estáis pensando... que la metáfora tampoco era tan buena, prometo mejorar). El caso es que el citado Mediapaja (se pronuncia midiapaya) es algo así como una productora audiovisual en la que los alumnos del centro practican en un entorno bastante similar al que se encontrarán cuando salgan al mercado laboral.
Nuestro cometido actual es el de planificar un par de actuaciones en directo y escaletar un videoclip (por cierto, la música en suomi no suena nada mal). Para ello contamos con el apoyo de un nativo, que se ha unido a nuestro pequeño grupo creativo y que pone de relieve eso de la globalización, o sea, que al final (hablando inglés, eso sí) vas a tener que estar preparado para trabajar con gente de cualquier parte del mundo (no, si al final lo de currar fuera va a estar bien y todo).
Unido al trabajo propiamente dicho, estamos aquí para cubrir otra faceta de nuestro proyecto: el de desarrollo propiamente dicho. Es decir, conseguir orientación sobre cómo afrontar la puesta en marcha de un negocio.
En este punto estamos algo más estancados ya que, al ser la primera "promoción" que se beneficia de este proyecto las cosas están poco hilvanadas. De hecho, aterrizamos en la cámara de comercio y, sentados nosotros frente a las responsables del centro, nos preguntamos mútuamente en podíamos ayudarnos... Surrealista, pero bonito.
Finalmente llegamos a un punto en común y nos derivaron a otro departamento (maldita sea, ¿se querían deshacer de nosotros?) que parece que sí tiene que ver con lo que buscamos. Estamos pendientes de una cita.
Así que aquí estamos, trabajando pero disfrutando de una experiencia que de otra manera no hubiéramos podido vivir. A quienes les corresponda: gracias.
Nos quedan 45 días en Jyväskylä.
martes 14 de octubre de 2008
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