- Creo que esa chica de ahí me ha lanzado una miradita.
- Sí, una mirada asesina.
- Lo que pasa es que tienes envidia.
- Sí, me encantaría que me atravesaran con la mirada...
Finlandia, para sopresa de algunos, está habitada. Resulta que ni el frío ni la falta de luz han conseguido que esta parte del planeta se quede sin la huella del ser humano. Si es que ya se olía desde los tiempos romanos que el ansia de conquista llevaría al hombre a los lugares más insospechados.
Pero como siempre, en todas partes cuecen habas. Sí, es verdad, pero no con la misma receta. Y para el que se haya perdido con la analogía, aclararé que lo que vamos a estudiar hoy son los pequeños detalles que hacen a los finlandeses, finlandeses.
Y para empezar, y como en el fondo la superficialidad mola, hablaremos de su aspecto exterior. Resumamos para luego extendernos: los finlandeses son feos. Son rubios, sí, pero feos. Son altos, sí, pero altos y feos. No es que no haya guapos, supongo que sí, pero si los hay los tienen escondidos.
Puede resultar banal hablar de algo así, pero la verdad es que cuando aterrizas en el país nórdico, lo que esperas encontrar (porque es lo que se supone que vas a encontrar) son rubias imponentes de piernas largas y rubios con pecho esculpido. Pero lo cierto es que, como el ser humano es ese ser caprichoso que siempre quiere lo que no tiene, si allí (en casa) el tinte de L'Oréal más vendido es el rubio, aquí es el moreno. O sea, que en la tierra de los albinos triunfa lo oscuro. Y no sólo en el pelo, el vestuario también juega una parte importate de la iconoclasia de los finlandeses. El rollo punk que se respira es tal, que a veces da la sensación de estar en una reunión de góticos perpetua.
Entre los hombres es muy popular el look "me dejo el pelo largo y me lo tinto de oscuro porque es cool", mientras que las mujeres abren un abanico de posibilidades mucho mayor. Está el estilo "me rapo la sien de un lado al cero, pero la otra no porque me va lo asimétrico", el rollo "me depilo las cejas al cero y luego me tatúo unas más guays porque así no me tengo que depilar más, aunque tampoco cambio de expresión en la cara" o mi favorito "me dejo el flequillo largo, para que me tape un ojo y, con la cara de cabreada que llevo, parezco más cabreada". ¡Estos niños!
Pero no sólo del físico vive el hombre. Las costumbres de los finlandeses también pasan por invitar a sus hijos a marcharse de casa el día de su decimo octavo cumpleaños. De hecho, ese día, el regalo más popular es una maleta. Ayuda, eso sí, que el gobierno te da 500 euros al mes, así, para que vayas tirando hasta que encuentres un curro. Además aquí las viviendas de alquiler tienen un precio más asequible (el alquiler está muy arraigado en esta sociedad). Más complicado lo tienes si te pones enfermo, porque si bien la sanidad es pública, cada día de estancia en el hospital te supone 25 euros más en tu factura final. Con razón la salud de los finlandeses es tan buena, con esos precios no se ponen malos ni queriendo.
Pero sin duda, lo que más llama la atención es el pasatiempo preferido de los finlandeses (los escrupulosos pueden pasar al siguiente párrafo). Lo práctican en la calle, mientras esperan el autobús, mientras charlan con sus amigos, mientras disfrutan de un poco de sol. Les encanta. Les encanta escupir. Y lo hacen ordenadamente, claro. Se colocan en corro y sueltan el lapo en el centro del mismo. Primero uno, luego el de su derecha, después el siguiente... Como allí pasamos turno cuando jugamos a las cartas, aquí se pasan la oportunidad de soltar otro salibajo. Es encantador. Y ahora, con el frío, el charquito que dejan se congela, con lo que su señal aguanta mucho más el paso del tiempo. Debe ser que les gusta marcar territorio, y la verdad, con el frío que hace tampoco apetece mucho sacar la...
Pero en definitiva, lo que cuenta es que cada persona es un mundo, y el mundo hay muchas personas. Que sean diferentes no significa que no sean buenos. Compréndelos y aprenderás a amarlos. Ámalos y terminarás pareciéndote a ellos. Quedamos para escupir.
Nos quedan 11 días en Jyväskylä.
lunes, 17 de noviembre de 2008
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1 comentario:
Jajajaja Eres un Krak Alain!
muy buenos relatos...
Nos vemos el Sabado o el Domingo si me pierdo ;-)
Saludos Ekipo-A
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